Un hallazgo paleontológico en el desierto occidental de Egipto ha revelado los restos fósiles de una especie de cocodrilo marino desconocida hasta ahora, denominada Wadisuchus kassabi. Este descubrimiento, liderado por un equipo internacional de científicos egipcios y europeos, aporta nuevas pistas sobre la evolución de los cocodrilianos y la biodiversidad marina del Eoceno.
El fósil fue localizado en la zona de Wadi Al-Hitan, también conocida como el “Valle de las Ballenas”, un sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO debido a su riqueza paleontológica. Los investigadores identificaron fragmentos del cráneo, mandíbula y vértebras del animal, que permitieron reconstruir sus características anatómicas y su modo de vida.
El Wadisuchus kassabi medía aproximadamente tres metros de largo y presentaba adaptaciones propias de los cocodrilos marinos, como un cuerpo hidrodinámico y extremidades parcialmente transformadas en aletas. Según los expertos, esta especie habría ocupado un nicho intermedio entre los cocodrilos de agua dulce y los grandes depredadores oceánicos del Eoceno.
El estudio sugiere que Wadisuchus vivió hace unos 37 millones de años, cuando el norte de África estaba cubierto por mares tropicales. Su descubrimiento ayuda a comprender la transición evolutiva de los cocodrilianos hacia hábitats marinos y la diversificación de estos reptiles durante un periodo clave de la historia geológica de la Tierra.
“Cada fósil que emerge de Wadi Al-Hitan amplía nuestra comprensión de cómo la vida marina evolucionó en un entorno que hoy es desértico”, señalaron los autores del estudio, publicado en la revista Palaeontology.


