En los sedimentos marinos y lacustres se esconden diminutas esferas llamadas ooides, formadas por capas concéntricas de carbonato cálcico. Aunque apenas alcanzan unos milímetros de diámetro, estos microfósiles son auténticos archivos naturales que ayudan a reconstruir la historia del carbono en los océanos y, con ello, el clima del planeta a lo largo de millones de años.
Investigadores de la Universidad de Cambridge y del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) han analizado la estructura de los ooides y descubrieron que su crecimiento está estrechamente ligado a la composición química del agua y a la presencia de microorganismos. Estos diminutos fósiles se forman cuando partículas minerales se cubren progresivamente por capas de carbonato de calcio, acumuladas por la acción del movimiento del agua y la actividad microbiana.
El hallazgo es clave para comprender los procesos de almacenamiento de carbono en los océanos, uno de los mayores sumideros naturales del planeta. Según los científicos, estudiar los ooides permite entender cómo ha variado el ciclo del carbono desde el Precámbrico hasta la actualidad, y cómo podría evolucionar en el futuro ante el aumento de dióxido de carbono atmosférico.
Además de su importancia científica, estos pequeños esferoides ofrecen una ventana única al equilibrio entre la geología y la biología marina, revelando cómo la Tierra ha regulado su clima durante miles de millones de años. En palabras de los investigadores, “cada ooide es una cápsula del tiempo que guarda el pulso químico de los océanos primitivos”.


