El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la imposición de aranceles adicionales a productos provenientes de cualquier país que venda o suministre petróleo a Cuba, ya sea de manera directa o indirecta. La medida fue formalizada mediante una orden ejecutiva firmada en Washington.
El documento sostiene que las políticas y acciones del gobierno cubano representan una amenaza para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos. Con base en ese argumento, la supervisión quedará a cargo del secretario de Comercio, Howard Lutnick, en consulta con el secretario de Estado, Marco Rubio, quienes determinarán si algún país incurre en el suministro de crudo a la isla.
El anuncio ocurre en un contexto de severa crisis energética en Cuba, tras la interrupción de envíos de petróleo desde Venezuela a inicios de año. De acuerdo con reportes oficiales, la isla depende en gran medida de importaciones para sostener su sistema eléctrico y el transporte.
La medida podría impactar a países como México, Rusia y otros que han mantenido suministros energéticos hacia La Habana. Petróleos Mexicanos (Pemex) reportó ante reguladores estadounidenses exportaciones cercanas a 20 mil barriles diarios a Cuba entre enero y septiembre de 2025.
Durante la firma de la orden, Trump afirmó que Cuba enfrenta una situación crítica y cuestionó la viabilidad económica de la isla sin acceso a combustible. En respuesta, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, calificó la decisión como un “acto de agresión” y acusó a Washington de recurrir al chantaje para reforzar el bloqueo económico.
Hasta el momento no se han precisado los alcances concretos de los aranceles ni los porcentajes que podrían aplicarse. Analistas señalan que la decisión podría tensar relaciones diplomáticas y comerciales en la región.


